miércoles, 9 de febrero de 2011

SÍNTOMAS ASOCIADOS A LA INTOLERANCIA ALIMENTARIA
























En estos cuadros se reflejan los síntomas que nos pueden hacer sospechar de intolerancia alimentaria. Son las alarmas que el organismo dispara para avisarnos que algo no anda bien. Cuando no hacemos caso a esas alarmas, a veces se apagan y se encienden alarmas nuevas; por eso muchas personas se verán reflejadas en muchos de esos síntomas que han tenido en algún momento de su vida y después se desvanecieron, para dar paso a otros nuevos; esto es un indicio de que somos intolerantes a algun alimento.





Este trabajo une la información sacada de investigaciones de diferentes fuentes y mi propio trabajo y experiencia en el tema de la intolerancia. La finalidad es que
seamos cada vez más conscientes de
nuestro cuerpo y tomemos las riendas de nuestra salud a partir de algo,tan simple y tan importante a la vez, como lo es la alimentación.


Espero que sea de gran ayuda para todas aquellas personas comprometidas con su salud y también que sirva de herramienta de trabajo para los terapeutas, cuando al realizar la historia clínica del paciente aparezcan varios de los síntomas aquí reflejados, para evitar mandar suplementos que no serían necesarios si se retiraran de la dieta los alimentos a los que la persona es intolerante.


La retirada de alimentos debe hacerse bajo la experiencia y supervisión de un terapeuta, ya que
últimamente estan proliferando los
laboratorios que realizan test de
intolerancia, pero no ofrecen un
seguimiento ni protocolo de actuación, lo que es imprescindible para que este tipo de test sean efectivos. No me casaré de repetir que, si no se sigue el protocolo adecuado escrupulosamente, no se obtendrán resultados y nos habremos gastado el dinero inútilmente; antes de realizar un test de intolerancia deberíamos hacer un trabajo de concienciación y preparación para estar totalmente convencidos de que vamos a ser capaces de llevar la dieta correctamente, al menos durante tres meses; sin una mentalización previa es difícil conseguirlo, ya que, lo más habitual es que tengamos que retirar
alimentos a los que tenemos mucho
apego, adicción o son de los que más
nos gustan.


En una próxima entrega presentaré
las enfermedades crónicas en las
que puede derivar la intolerancia
alimentaria.



Rosa S. Madueño